RESERVAS EN ÁRBOLES FRUTALES

Una carga fuerte de frutas en un árbol cuesta muchísima energía a la planta. Como los frutales comienzan a preparar la floración entre 200 y 300 días  antes de la misma, la planta está normalmente al mismo tiempo produciendo y preparando la floración del año posterior.

Este conflicto de intereses provoca la alternancia o vecería: después de un año de producción alta, la floración y por consecuencia la producción del año posterior es débil.

Varios factores influyen en este fenómeno de alternancia, como por ejemplo factores climatológicos, varietales, porta-injerto, aclareo, fertilidad del suelo, intensidad de la luz, poda... pero también la nutrición y las reservas en la madera.

Los árboles, los arbustos y las plantas perennes tienen la posibilidad de mantener reservas de diferentes nutrientes (B, Zn, N) y de metabólicos (azúcares, almidón) en la madera. Es importante no agotar estas reservas y nutrir a la planta de una manera equilibrada que le permita mantenerlas o reponerlas. una vez agotada, la planta dirige todos sus esfuerzos en la recuperación de las mismas y produce menos.

Muchos frutales, como el manzano, peral, nectarino, melocotonero, y otros de la familia de las rosáceas (albaricoquero, frambueso, almendro, ciruelo) y también otros cultivos perennes (uva de mesa, olivo, mango) pueden sufrir este fenómeno. Para evitar al máximo posible el factor nutrición, el departamento de investigación de BMS Micro-Nutrientes ha desarrollado Hyberol. Este producto contiene los elementos que ayudan a la planta a reponer sus reservas y reducir la alternancia.
 

Boro, Zinc, Nitrógeno y Azúcares, elementos clave.

Boro

Asegura una división celular ordenada influyendo así en el desarrollo de los tejidos meristemáticos (brotes, raíces) y nuevos órganos (flores). El boro estimula la floración y la producción de polen, y la división celular de la fruta joven.

Existe una correlación positiva entre el boro y la cantidad y calidad de las flores, la fructificación y la cantidad de semillas en la fruta. El boro influye, junto con el zinc, en la producción de auxinas, en la traslocación de fitohormonas naturales y en la absorción del fósforo, un elemento integral de los ácidos nucleicos.

La carencia de boro se observa principalmente en los tejidos jóvenes, como los puntos de crecimiento. los principales síntomas de la carencia son deformación de la hoja y de la fruta, inflorescencias marrones o secas (aspecto quemado), mala floración y fructificación, grietas y lesiones acorchadas en los tallos, frutos y nervios principales.

Zinc

Tiene una influencia directa sobre la producción de fitohormonas (auxinas), y así en el desarrollo y crecimiento juvenil de la planta, desarrollo del tallo juvenil, tamaño de la hoja...

Nitrógeno y azúcares

Durante las últimas fases de desarrollo de la fruta se tienen que evitar productos nitrogenados, para evitar problemas de maduración y crecimiento vegetativo. Pero después de la cosecha, tratamientos foliares con nitrógeno pueden todavía estimular la fotosíntesis para que la planta pueda formar moléculas de reserva como los aminoácidos (precursores de proteínas de reserva) y azúcares (como polioles, precursores de almidón). Los azúcares libres y el almidón son moléculas que permiten a la planta almacenar la energía que va a necesitar durante el invierno y para la brotación al inicio de campaña.

Para muchos frutales los polioles son también la forma preferida de traslocación de azúcares hacia los órganos de reserva (raíces, tallos y botones florales). Además los polioles ayudan a la traslocación del boro hacia los mismos órganos de reserva.

Otra ventaja de la concentración alta de azúcares, sobre todo en los botones florales, es que reduce la sensibilidad del cultivo a las heladas.

En la época de postcosecha no hay competencia entre la fruta y otras partes de la planta; por ello la planta puede concentrarse completamente en la reposición de sus reservas.